
Tengo el agrado de comentar en esta oportunidad una película de uno de mis directores preferidos: el señor Martin Scorsese, que pese a que con el tiempo pareciera que se le ha ido gastando su genialidad, aún sigue entreteniéndonos con buenas historias y ese ritmo vertiginoso que le imprime a casi todas sus películas, marca registrada del ítalo-americano. Pues bien, hablando de ítalo-americanos, comentaré "Mean Streets", un film ambientado en Little Italy, un pequeño barrio de Nueva York, que se caracteriza por albergar a gran parte de esta comunidad (de hecho, es el barrio de Vito Corleone en el "El Padrino"), y también por residir a gran parte de la Cosa Nostra.
La historia gira alrededor de 4 personajes de este barrio: Charlie, Michael, Tony y el loco de Johnny Boy, siendo el primero de estos el eje del trama. Charlie, interpretado por un fantástico Harvey Keitel, es el sobrino de un importante jefe de la mafia que dirige los barrios de Little Italy, por lo que tiene dos cosas que a cualquier integrante de este submundo ya se quisiera: respeto y futuro ascendente. Sin embargo, su vida personal es un caos, donde impera un factor primordial: la culpa cristiana, que finalmente, debido a las malas calles en que se mueve, lo llevarán a un mal fin. Charlie es un fiel cristiano e intenta seguir los caminos que Dios abre. Por esto mismo, intenta ayudar a un joven desatado que está endeudado por miles de doláres con distintos mafiosos de estos barrios neoyorkinos: Johnny Boy, interpretad
o magistralmente por un muy joven Robert De Niro. Charlie intercede por Johnny y sus deudas, tanto con Tony, dueño del bar en donde se reúne gran parte de la "familia", y principalmente con Michael, un mafioso menor que quiere ganar respeto y ascender en la organización, por tanto, que un muchacho evada sus deudas con él no le hace ningún tipo de gracia, menos en el bajo mundo en donde se mueven. Es este argumento principal la excusa para presentar un despiadado relato que habla por sobre todo de la redención como filosofía autoimpuesta. Charlie sabe que las palabras son solamente eso, sonidos que se van luego de emitirlos, por lo que su forma de conseguir la redención y el perdón de sus pecados es a través de los actos. Y la cruz que ha escogido para cargar no es otra que Johnny Boy, un tipo totalmente loco y temerario sin ningún respeto por el otro como otro significativo. Es por eso que Charlie toma a Johnny e intenta salvarlo de su propia mente y de la muerte que le depara sin duda su conducta en el mndo de la mafia. Salvando a Johnny, Charlie salvará al mismo tiempo su alma. Además de Johnny, Charlie también carga con otra cruz: Teresa, la prima del primero. Teresa padece de epilepsia, por lo que debido a sus ataques es considerada una loca, pero esto no le importa al protagonista de esta historia, pues la ama, y con este amor, también espera ascender a un sitial privilegiado en el reino de Dios. Así, a través de su camino por la limpieza de su alma, Charlie se dirige inequívovamente a la destrucción de su cuerpo en manos ya no divinas, sino humanas. Su tío, Giovanni, capo de la mafia, le advierte que desvíe su camino tanto de Johnny y de Teresa, si lo que quiere es hacer carrera en la organización que el dirige. Pero Charlie a través de sus actos deja claro que lo que quiere realmente es la asunción de su alma hacia un cielo divino, no la asunción en una organización humana. Todo esto hace que las malas calles se vuelvan aún más peligrosas tanto para él como para las cruces con las que carga. Todo esto desemboca en un final que
se condice con la vida en Little Italy, lugar donde Dios ni Cristo existen, pues los mataron hace bastante tiempo ya."Mean Streets" muestra ya la maestría con que nos iba a deleitar Scorsese en su posterior filmografía. Siendo una de sus primeras películas, aquí sienta los cimientos de lo que iba a ser su cine más potente, el cine de Taxi Driver, de Toro Salvaje y de Goodfellas, quizá las obras maestras de este director. Y por si fuera poco, aquí comienza su carrera de estrella Robert de Niro, un desconocido hasta ese momento, y que con Scorsese a partir de "Mean Streets" comenzarían una relación filmográfica que duraría por muchos años. El film cuenta con un ritmo narrativo increíblemente agitado, tal y como las malas calles que intenta plasmar. Este efecto de aceleración tiene un resultado genial, otorgándole a la película un verdadero sentido de la selva urbana a la que se quiere llegar. Desde el primer momento queda claro que veremos un film veloz y salvaje, cuando en las primeras escenas se nos presentan los 4 personajes que serán los protagonistas de la historia, dando a entender rápidamente sus personalidades características y sus formas de ser y proceder (aquí también nos podemos dar cuenta del poco presupuesto con el que contaba por esos días Scorsese, cuando vemos las los nombres de los protagonistas en pantalla de forma bastante primitiva y sin ningún efecto que cualquier niño hoy por hoy podría hacerlo en su PC). Además, podemos ver el uso que hace de la cámara Scorsese, quizá unos de los puntos más geniales de la obra. Mucho plano movimiento, travellings y cámara en mano, lo que siguen dando ese ritmo vertiginoso del que hablábamos anteriormente. Una escena destacada que demuestra esto es cuando Charlie está en el bar de Tony y se emborracha y baila, con un primer plano a la cara en contrapicado todo el momento que dura la escena hasta que cae por la ebriedad. Notable.

Sumado a todo lo que ya hemos dicho, el film presenta una banda sonora genial, con rock de los 60, 70, y también clásicos italianos, haciendo que la música ambiente la pantalla con las emociones y sobre todo las acciones de los personajes. Por último, las actuaciones son impecables, brillando con luces propias tanto Robert de Niro como Harvey Keitel. Una excelente película tanto a niveles narrativos como visuales.
Altamente recomendable.
Ficha Técnica
País: EEUU
Año: 1973
Dirección: Martin Scorsese
Guión: Martin Scorsese - Mardik Martin
Reparto: Robert De Niro, Harvey Keitel, David Proval, Amy Robinso
Género: Crimen, Drama
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